jueves, 29 de noviembre de 2007
"Ya pensabais que no volvía, pues yo también lo creía así. Había vuelto la espalda a mis lectores, pero ahora he decidido volver a quitar las telarañas a esta taberna, he colocado las sillas, he sacado el polvo por la puerta trasera. Pero todo sea porque se sienten de nuevo a disfrutar de lo que aquí acontece".
Y os preguntaréis dónde he estado. Pues por avatares de un destino cabrón, me he dedicado más a la didáctica de una enseñanza idealista pero poco pragmatista. He peleado contra los dioses de la vida, mi querida Afrodita, contra los Hades de las aulas y los Zeus en sus cátedras. Si esos que al igual que el dios clásico disponen sus rayos para lanzarlos con tal furia que no les importan cuanto pesada sea tu vida, sólo necesitan chasquear sus dedos para mandarte trabajos como si de los propios castigos de Heracles hablásemos. Pese a ello, no han acabado; es más no han hecho sino que empezar.
Pues desde aquí les digo:
“Manden y manden que yo no pienso caer para darles gusto”
¿Y a mi lado quiénes? Pues las que gobiernan ésta vida, las mujeres; con ésto me refiero a mis amigas de clase, las que me soportan y las que me apoyan sea cual sea la situación. Con las que se han creado unos lazos de unión tan fuertes que no los romperá ni aun así machaque el martillo de Hefesto una y otra vez.
Y por último la persona que guarda las llaves de mi ser, que aparte de ser la diosa de mujeres en mi vida, es mi compañera de destino y la que lucha por mi como nadie lucharía jamás, y ojala quiera el mencionado destino, que luchemos contra las Quimeras que surjan y no aparezcan las vencidas, pues el uno para el otro somos el Belerofonte que nos custodia.
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